En el contexto actual, las empresas buscan fórmulas más eficientes para crecer sin comprometer su liquidez ni sobrecargar su balance. Una de las decisiones más relevantes en ese sentido es cómo financiar los activos esenciales para la operación del negocio.
El dilema entre CAPEX y OPEX, es decir, invertir o gastar operativamente marca la diferencia entre un modelo financiero rígido y otro adaptable. Entender esta diferencia y gestionarla correctamente puede liberar capital, mejorar la agilidad financiera y permitir que la compañía se enfoque en su verdadero objetivo: crecer de forma sostenible.
CAPEX y OPEX: dos maneras de afrontar los costes del negocio
CAPEX (Capital Expenditures o Gastos de Capital)
Se refiere a las inversiones destinadas a adquirir o mejorar activos que la empresa usará durante varios ejercicios: maquinaria, flotas, equipamiento tecnológico, mobiliario o instalaciones. Estas adquisiciones se reflejan en el balance como activos y se amortizan con el tiempo. Aunque suponen una inversión estratégica, también implican un desembolso importante de capital y menor flexibilidad a corto plazo.
OPEX (Operating Expenditures o Gastos Operativos)
Son los costes recurrentes que permiten el funcionamiento diario del negocio: servicios, suministros, arrendamientos, mantenimiento, personal o tecnología bajo suscripción. Se registran directamente en la cuenta de resultados del ejercicio, lo que facilita su control y deducción fiscal.
| Aspecto | CAPEX | OPEX |
| Naturaleza | Inversión en activos duraderos | Coste operativo recurrente |
| Impacto en caja | Alto desembolso inicial | Pagos periódicos más estables |
| Tratamiento contable | Capitalizable y amortizable | Deducible en el ejercicio |
| Flexibilidad | Limitada | Alta |
| Ejemplo | Comprar vehículos, maquinaria | Renting, mantenimiento, licencias |
¿Por qué muchas empresas están desplazando sus inversiones hacia OPEX?
Cada vez más organizaciones están transformando sus decisiones de compra tradicionales en modelos operativos flexibles, priorizando el uso frente a la propiedad.
Las principales razones son:
- Liquidez inmediata: se evitan grandes desembolsos iniciales, manteniendo capital disponible para inversión, expansión o contingencias.
- Menor riesgo financiero: al no adquirir activos que se deprecian, se protege el balance y se mejora la capacidad de endeudamiento.
- Beneficio fiscal más rápido: los gastos operativos se deducen íntegramente en el ejercicio en que se producen, acelerando el retorno fiscal.
- Costes previsibles: cuotas mensuales fijas facilitan la planificación presupuestaria y eliminan imprevistos.
- Actualización constante: la empresa puede renovar equipos o vehículos con mayor frecuencia sin asumir obsolescencia ni pérdida de valor.
Esta tendencia no implica eliminar el CAPEX, sino repartir estratégicamente el riesgo entre inversión y gasto operativo. El renting se ha consolidado como el instrumento más eficaz para lograrlo.
El renting como vía práctica para convertir CAPEX en OPEX
El renting empresarial permite a las compañías disponer de los activos que necesitan sin adquirirlos, pagando una cuota periódica que incluye servicios integrales: mantenimiento, seguros, asistencia, gestión administrativa e incluso sustitución o renovación de los bienes.
Esto convierte una inversión que antes era CAPEX (compra) en OPEX (uso), con claras ventajas financieras y contables:
- Transforma inversión en gasto deducible
Las cuotas se consideran gasto operativo, lo que simplifica su contabilización y reduce la carga fiscal. - Preserva la liquidez
Al no inmovilizar capital, se mejora el flujo de caja y se pueden destinar recursos a áreas estratégicas como innovación o expansión. - Simplifica la gestión
Un único proveedor se encarga del mantenimiento, seguros, impuestos y gestión del activo, liberando tiempo y recursos internos. - Evita la obsolescencia
Al finalizar el contrato, se puede renovar fácilmente el bien por uno actualizado sin preocuparse por su depreciación o venta. - No impacta en la CIRBE
El renting, al no figurar como deuda, no deteriora el rating financiero de la empresa ni limita su acceso a otras líneas de crédito.
¿Cuándo conviene aplicar esta estrategia?
El paso de CAPEX a OPEX es especialmente útil cuando:
- Los activos se deprecian con rapidez o su vida útil es corta.
- Se requiere flexibilidad operativa o escalabilidad.
- La empresa busca reducir su exposición a deuda y preservar liquidez.
- Los costes de mantenimiento y gestión suponen una carga administrativa significativa.
- Se prevé la necesidad de renovación tecnológica o adaptación constante.
En todos estos escenarios, el renting se posiciona como una herramienta financiera inteligente para mantener el negocio ágil, competitivo y rentable.
La propuesta de valor de Atlántico Renting
En Atlántico Renting, ayudamos a empresas y responsables financieros a transformar inversiones en soluciones operativas, adaptadas a sus necesidades reales.
Nuestro servicio incluye:
- Análisis financiero comparativo (CAPEX vs OPEX) para determinar la mejor estrategia.
- Cuotas adaptadas y transparentes, sin costes ocultos.
- Servicios integrales: mantenimiento, seguro, sustitución, impuestos, gestión documental.
- Asesoramiento fiscal y contable personalizado, para optimizar la deducibilidad y la eficiencia del gasto.
- Flexibilidad contractual y tecnológica, garantizando renovación y control de costes.
Usar, no poseer, como ventaja competitiva
El modelo de renting permite a las empresas centrarse en su negocio, no en la gestión de sus activos. Convertir CAPEX en OPEX no es solo una cuestión contable: es una estrategia de agilidad y eficiencia financiera.
Si diriges las finanzas o la gestión de activos de tu empresa, es momento de preguntarte:
¿Cuántas de tus inversiones podrían transformarse en gasto operativo para liberar recursos y mejorar tu capacidad de crecimiento?
En Atlántico Renting te ayudamos a analizarlo.
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